TODOS
SOMOS SISTEMA
(Breve sacudida
filosófica de lo que finalmente somos)
(Fotografía tomada de www.boulesis.com)
La lógica es que estamos en un mundo de depredadores
y depredados, donde, lo quieras o no terminas ubicado en uno de los dos
lados, o en los dos quizás. Conformamos el gran sistema que funciona queramos o
no, seamos o no conscientes de ello. Es
poco relevante lo que hagamos o lo que no hagamos, igual el sistema seguirá
funcionando hasta cerrar el ciclo, hasta la gran explosión como al principio y
nacerá tal vez otro sistema. Lo triste del ser humano, su poca fortuna, es ser la especie, tal vez la única, que tiene
conciencia (relativa) de su situación, conciencia al menos para sufrir su
existencia, para padecerla e inventarse cuanto artificio a fin de paliarla.
Todo tiene que ver, todo debería importar en este accidente que es la vida, sin
embargo los designios del universo parecen ya estar escritos en un ritual
inquebrantable en donde hasta la peor perturbación que podamos causar hace
parte del juego, como si estuviese prevista ya hasta la más inverosímil estupidez
humana. El “libre albedrío” no es más
que ese juguete de la razón que no fuimos capaces de comprender, como el niño
que se lleva el dulce a la boca pero que no sabe de qué está hecho: somos libres
de creernos libres, de desconocer seres superiores encima de nosotros, de creer que sostenemos el universo
con nuestras manos, de asignarle a lo que está frente de nuestras narices la
categoría de verdad, de mundo cierto y válido, libres de creernos el centro de
ese universo, de ese sistema del que hacemos parte y que desconocemos, como
simples células que cumplen una función ya establecida y con una libertad
limitada por los mismos designios de ese universo, entendido como el
macrocuerpo del que somos átomo, núcleo de átomo, simple partícula. Revelarse a
esta dinámica evidente pero incomprensible es igual a hacer parte de ella, a
dejarse arrastrar, pues revelados o no, llegaremos al mismo punto, a dónde todo
empezó, a donde se cierra el ciclo.
(Fragmento
del libro en construcción: “La hermosa incertidumbre que somos,
Domingo Espitia P. Santa Cruz de Lorica, diciembre 18 de 2015)

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